Ojitos Mentirosos: el trend que convierte al barrio en tendencia

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En las últimas semanas, la canción “Ojitos Mentirosos” se ha convertido en un fenómeno
viral en TikTok. Bajo su ritmo melódico y nostálgico, usuarios de esta red social
comenzaron a mostrar escenas cotidianas de colonias y barrios populares: calles
estrechas con murales coloridos, puestos ambulantes, niños jugando en la banqueta. Una
estética urbana barrial que pocas veces aparece retratada de las redes ya que
usualmente está marcada por escenarios aspiracionales.

Lo que comenzó como un trend con un fin de entretenimiento, pronto abrió la
conversación sobre representación y desigualdad. Por una parte, muchos jóvenes de
colonias populares aprovecharon la tendencia para retratar con orgullo su entorno,
mostrando la riqueza cultural y comunitaria que hay en cada rincón de los barrios en los
que viven. La viralidad dio visibilidad a espacios que no suelen ocupar un lugar
protagónico en las redes sociales, revirtiendo el estigma que históricamente se ha
asociado a la vida en zonas populares.

De igual manera este trend atrajo la participación de influencers y creadores que sin vivir
esa realidad, reprodujeron la estética de barrio solo como un recurso visual llamativo sin
conocer las implicaciones reales de vivir en estos espacios. Para algunos usuarios, esto
representó una forma de apropiación que invisibliza la vida de quienes sí enfrentan las
dificultades cotidianas de vivir en barrios.

El fenómeno refleja un problema recurrente en la cultura digital: ¿dónde está la línea entre
la visibilización y la banalización? Por un lado, esta tendencia abre la posibilidad de que
cualquier persona pueda contar su historia y mostrar su entorno con orgullo sin la
necesidad de filtros hegemónicos. Por otro, la lógica de las tendencias convierte esas
realidades en “estética consumible”, sin ser conscientes de las problemáticas que las
atraviesan, como la falta de acceso a servicios básicos, la inseguridad o la desigualdad
económica.

De esta manera el trend de “Ojitos Mentirosos” dio apertura a una conversación más
amplia sobre clase social, representación y autenticidad en redes sociales. Hay que
recordar que las redes sociales no siempre reflejan la realidad, sino un escenario donde
se representan apariencias, negocian identidades y se construyen narrativas.

Este fenómeno ha mostrado cómo un simple trend puede causar reflexiones profundas.
La canción y los videos han puesto a los barrios en el mundo del internet, pero también
han expuesto la fragilidad entre la visibilidad y la apropiación. Quizá el verdadero reto sea
que estas representaciones no se queden en lo pasajero de una moda, sino que sirvan
para reconocer y valorar la diversidad de realidades que construyen la sociedad del país.

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